Karma Yoga

9 de marzo de 2021

El reencuentro de nuestras infinitas individualidades; la unificación de nuestros cuerpos sutiles y densos son maneras de expresar la vivencia del Yoga. Las palabras de por sí no pueden describir o explicar ese estado de Unión que está tan fuera de este mundo conocido. Es por eso que encontramos toneladas de letras y corrientes filosóficas que siguen discutiendo de cómo Es o de Cómo se llega a ese Yoga que en realidad ya está aquí y ahora. 

Dentro del Hinduismo podemos encontrar 4 grandes “formas” para transitar ese camino del reencuentro. Según la personalidad de cada uno de nosotros, una de estas formas predominará más que otra en nuestras experiencias cotidianas. Así entonces, Karma Yoga (lograr el Yoga a través de la Acción desapegada), Bhakti Yoga (lograr el Yoga a través de la devoción), Gñana o Jñana Yoga (logar el yoga a través del conocimiento) y Raja Yoga (deberíamos hacer un post entero para explicarlo!!) son los nombres por los que se conocen a estas 4 formas.

Según el hinduismo el Karma Yoga permite finalizar el ciclo de reencarnaciones y terminar con el Samsara al cortar el círculo de causa y efecto generado por las acciones. Toda acción genera Karma, aun cuando esa acción la clasifiquemos como buena. Si hacemos una acción para obtener reconocimiento, o si una “buena” acción genera vanidad, esa acción provoca un efecto, por lo tanto karma y para poder lograr el Yoga hay que quedar libre de Karma, ya sea “malo” o “bueno”.

¿Cómo se puede lograr el Yoga entonces si siempre estamos haciendo algo? En castellano podríamos usar la palabra Altruismo, es decir, hacer las cosas sin interés de obtener nada a cambio, ni siquiera la Iluminación. Si alguien quiere practicar Karma Yoga por la nobleza de éste y por el resultado que pueda obtener, el resultado será todo el contrario. 

El Karma Yoga es más una cualidad innata que un camino. El karma yogui está lleno de paciencia, de empatía y comprensión. Se necesitan fuerzas y un amor intenso que permita discernir que nada es realmente en contra de nadie, que la mente dibuja patrones que hacen surgir conflictos y que el Karma Yogui no forma parte real de ellos, es un actor que debe representar un rol acorde a la situación, manteniéndose lejos de identificarse con la acción.

Al comprender lentamente lo que es realmente la “no acción”, quienes tienen la motivación innata de construir, planificar, ayudar, de estar en permanente movimiento, descubren en la Karma Yoga la conexión directa a la infinidad de la reconexión plena con el Yoga, con el Ser que no se encuentra atado a la necesidad de obtener un beneficio a cambio de una acción determinada. ¿Tan loco parece? Al igual que un actor puede desempeñar el rol de asesino sobre el escenario y saber perfectamente que no ha matado a nadie, el Karma yogui sabe que puede hacer las cosas porque las sabe hacer, porque su cualidad individual le ayuda a manifestar sus ideas y exteriorizarlas, sabe que es parte de su naturaleza hacer cualquier cosa que haga, pero que esas cosas no Son él/ella, sus acciones no le pertenecen, tan solo se le desprenden.

No quiere decir esto que en el Karma Yoga no se permita recibir o se desprecie la remuneración posible como consecuencia de lo hecho. Dar y recibir es una ley universal. Ser desapegado de la acción no significa que se deba rechazar los frutos de la acción, y esto es muy importante diferenciarlo: no se hacen las cosas DESEANDO los frutos de la acción, es decir, no es la meta o la motivación el recibir algo a cambio lo que impulsa el accionar sino que se hace lo que hay que hacer en cada situación entendiendo el contexto y sabiéndose parte del momento como un actor, no como el generador. Dar y recibir en equilibrio mantiene sattvico el camino del Karma Yoga. 

Es así, entonces, que se requiere amor por el otro, para entenderlo y no juzgarlo. Fortaleza para actuar según la necesidad de cada situación particular. Discernimiento para no identificarse con las emociones, pensamientos o adjudicarse reconocimientos provenientes del intelecto y una gran parte de introspección para mantener el equilibrio energético y vibratorio. Un poco de cada uno de estos 4 caminos se entremezcla siempre en la vida misma, porque nada es solo de una manera y nada más, Karma, Bhakti, Gñana y Rajas siempre nos acompañan.

By Beto Fernández

Estudios Básicos de Filosofía Vedanta en India, Técnico en EMF Balancing, Terapeuta Ghiank, Acompañante de emprendimientos.

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